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Salud y bienestar

Cómo reconocer el estrés en gatos

Adult cat lying down on a carpet surrounded by grey blankets.
Hay que tener en cuenta una serie de comportamientos para reconocer el estrés en gatos. Descubre qué puede causar estrés en los gatos y cómo solucionarlo.

¿Tu gato ha estado comportándose de forma extraña? ¿Se esconde al oír el timbre de la puerta? ¿Se muestra cauteloso o alterado con los miembros de la familia o con los invitados? ¿Ha orinado o defecado fuera del arenero? Todos estos comportamientos pueden ser signos de que está estresado.

¿Qué causa estrés y ansiedad en los gatos?

Una forma de determinar si un gato está estresado es observar la situación desde su punto de vista. Mientras que para ti puede ser emocionante recibir invitados en casa, para tu gato son olores nuevos y personas desconocidas que rompen su rutina. Otras causas habituales de estrés en los gatos son la incorporación de mascotas y bebés, las reformas, las tormentas y, en general, cualquier cambio en su rutina diaria.

Cómo reconocer el estrés en gatos

Los gatos manifiestan el estrés de varias maneras. Pueden manifestar problemas cutáneos, urinarios ó gastrointestinales, orinar fuera del arenero, gruñir o bufar excesivamente, actuar de forma agresiva con las personas u otros animales, ó lamerse de forma obsesiva. Incluso se dan casos de gatos que se quedan sin pelo por lamerse en exceso a causa del estrés.

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El celo supone una época de estrés para la gata, especialmente cuando no puede copular, por lo que se recomienda su esterilización quirúrgica. Además, se ha demostrado que la gata no necesita criar para mantener su salud, más bien al contrario, ya que se ha comprobado que la esterilización precoz minimiza el riesgo de padecer tumores mamarios en la edad adulta.

Asimismo, la esterilización es muy recomendable porque evita camadas indeseadas y todo el comportamiento derivado del celo, como maullidos intensos, marcajes y escapadas, incluso enfermedades producto de la actividad sexual, como infecciones uterinas.

Aunque no lo recomendamos, en caso de que desees que tu gata críe, debes esperar a que haya completado su desarrollo, aunque sea fértil mucho antes. Lo ideal es no cruzarla hasta que termine de crecer, a partir de los 18 meses de edad, para que no constituya un perjuicio para su salud.

Aun así, insistimos, la gata no necesita reproducirse para “ser feliz” y dejar que tenga celos constantes sin que vaya a cruzarse con un macho supone un sufrimiento para ella y las personas con las que convive… Por no hablar de los maullidos que pueden oír todos los vecinos.

  • Bienestar general

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