​Cómo detectar signos de problemas digestivos en tu perro

10/3/2018

Si has notado cambios en la digestión, la defecación o la alimentación de tu perro, es importante que lo lleves al veterinario, para que pueda realizarle un examen completo. Sin embargo, también existen muchos signos que puedes observar y que pueden indicar problemas digestivos específicos.

Es útil comprender el comportamiento de tu perro en relación con la digestión y lo que es "normal" para él cuando se trata de la defecación y otras funciones corporales, ya que así podrás detectar rápidamente si algo no está bien.

Diarrea y problemas digestivos en perros

La diarrea es un síntoma común de los problemas digestivos, en particular los del intestino grueso y delgado. Tu perro sentirá la necesidad de defecar con mayor frecuencia y le sucederá muy regularmente. Es probable que sus heces sean más líquidas que sólidas y que tengan un aspecto similar a una mucosidad. Las enfermedades del intestino delgado hacen que tu perro presente pequeños volúmenes de diarrea, pero que los evacúe con mucha frecuencia. Una infección parasitaria de los protozoos coccidia también puede causar diarrea, la cual contiene sangre y mucosidad.

Constipación en perros

La constipación es otro síntoma frecuente de problemas digestivos y tiene una serie de posibles causas subyacentes. Las heces de tu perro serán duras o secas, y defecará con poca frecuencia. También pueden presentar signos de un mayor esfuerzo al intentar defecar. Debido a que la constipación puede ser producto del "bloqueo" que causa una impactación fecal en su sistema, tu perro puede evacuar algunas heces acuosas haciendo que pasen alrededor de la impactación, las que pueden lucir como diarrea.

Adult Dachshund sitting on an examination table being checked over by a vet.
Adult dog lying down on a leather sofa.

Vómitos y regurgitaciones de tu perro

Algunos problemas digestivos pueden hacer que tu perro regurgite o vomite, que son dos funciones corporales diferentes con causas distintas.

La regurgitación es una actividad pasiva que ocurre inmediatamente después de tragar y hace que tu perro devuelva alimentos sólidos sin digerir. También pueden sentir dolor al tragar. El vómito es una acción refleja que se acompaña de náuseas, arcadas o salivación excesiva. Se devuelven alimentos y líquidos que pueden estar parcialmente digeridos en ácidos gástricos. Estos síntomas suelen asociarse con problemas digestivos relacionados con el transporte de los alimentos al estómago a través del esófago, y con el estómago o el sistema gastrointestinal general.

El comportamiento y la apariencia de tu perro

Además de diarrea, constipación, vómitos y regurgitación, es posible que tu perro muestre cambios en su comportamiento y apariencia que pueden indicar problemas digestivos. Por ejemplo, los problemas digestivos crónicos hacen que su cuerpo no pueda absorber todos los nutrientes que necesita, lo que lleva a que pierda mucho peso y su pelaje se torne seco, opaco y quebradizo.

Cuando comen en exceso y además pierden peso, puede ser un signo de malabsorción, donde el perro come demasiado para tratar de obtener los nutrientes que le faltan a su cuerpo. Los cambios en el apetito, junto con las flatulencias y el malestar abdominal, pueden ser una señal de problemas en el intestino delgado. Además, si tu perro presenta muchos de estos síntomas con frecuencia, que aumentan mes a mes, podría ser que esté sufriendo de una enfermedad inflamatoria intestinal.

El primer paso para reconocer cuándo tu perro puede estar sufriendo un problema digestivo es conocer sus hábitos alimenticios y otros procesos corporales. Si su conducta cambia notoriamente, e incluso muestra señales de vómitos, constipación o diarrea, es fundamental que acudas al veterinario local para que pueda aconsejarte sobre lo que debes hacer.

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